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El tratamiento de rejuvenecimiento facial con toxina botulínica consiste en unas microinyecciones en puntos muy concretos del rostro. Previamente, se habrá realizado al paciente un estudio sobre sus características y expresiones faciales para no alterarlas con el tratamiento. Estas microinyecciones, lejos de ser dolorosas, ayudan a relajar la musculatura de la frente y evitan que las arrugas se pronuncien. Además, el Botox no sólo rejuvenece el rostro atenuando o eliminando arrugas, también mejora el aspecto de la piel modificando la secreción de las glándulas sudoríparas y sebáceas.

El resultado es un aspecto mucho más relajado y rejuvenecido, sin perder nuestra expresividad y naturalidad habitual. Debe notarse el resultado, pero no el tratamiento.

Por qué elegir el tratamiento con Botox
Varias son las claves que convierten al Botox en el tratamiento estrella para el rejuvenecimiento facial:

*No requiere de ningún tipo de anestesia.
*No supone intervención quirúrgica.
*No es doloroso.
*Sólo requiere de entre una y dos sesiones de unos 15 minutos.
*Los resultados son visibles a los pocos días.