¿Qué es el botox?

La toxina botulínica es una toxina que afecta a los nervios (neurotoxina) producida por una bacteria llamada Clostridium botulinum (responsable de una enfermedad llamada botulismo). La toxina botulínica impide que las señales nerviosas se trasmitan desde los nervios a los músculos, produciendo una parálisis muscular temporal sin lesionar las estructuras nerviosas.

¿Para qué sirve el botox?

La inyección de toxina botulínica en el músculo a través de la piel, elimina o reduce de forma temporal tanto las arrugas de expresión (las que aparecen al hacer algún movimiento o gesto con la cara) como las arrugas del entrecejo, del cuello y las “patas de gallo”, todas ellas debidas, en gran parte, a la contracción de los músculos subyacentes. La toxina paraliza estos músculos temporalmente, con lo que la piel adquiere un aspecto liso y la expresión se suaviza y rejuvenece.

Tipos de toxina botulínica

Existen siete tipos de toxina botulínica, individualizados de la A a la G. Las toxinas A, B y F son las más potentes. Para la aplicación médica o estética se emplean los tipos A y B, siendo la A la más utilizada.